Mi madre, que vivía conmigo, murió a los 101 años. Los últimos 25 años con ella fueron una delicia.
La mayor muestra de amor es dejar que la persona amada sea ella misma. También es una enorme muestra de madurez. Y es algo muy difícil de lograr ya que nuestra sociedad nos ha “programado” para la posesión. En una cultura donde vale más quien más tiene, es difícil que no extrapolemos ese concepto a las relaciones interpersonales. Entonces nos volvemos posesivos.